Se van yendo entre las sombras
bajo la eterna bruma,
los apegos más ocultos
el perdón contra el perdón.
Los ocasos olvidados
las auroras desgastadas,
aparecen como insultos
para borrarlos mejor.
Tanto el mi como el nosotros
dieron ambos de lado,
a los tatuajes grabados:
«contra el silencio, la voz».
Que las cuentas ya no salen
ni entre cifras decimales,
ni la cuenta ya se fía,
«firme usted aquí, señor»
29-XI-2009
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