Siete y media de la mañana, línea cuatro de metro, catorce estaciones por delante para llegar a mi destino. La misma rutina de todo los días: entrar en el vagón, sentarse en el mismo lugar, volver a mirar a través del cristal la publicidad de alguna academia de oposiciones…….esas que prometen el paraíso de ocho a tres.
Echo la mirada al suelo y, entre ese mar de pies, me pregunto si existe alguna relación entre esos zapatos y sus ilustres inquilinos; si es cierto lo que comentan, que el calzado refleja parte de lo que somos…
Observo unos mocasines llenos de polvo, con gotas resecas de agua; únicamente tienen brillo en la lengüeta del empeine oculta tras el pantalón, recuerdo de un día de estreno demasiado alejado, quizá ocho años atrás como un oportuno regalo de cumpleaños. Recorro el aspecto de ese señor sentado; peinado despeinado, con
gafas de carey, bigote entrecano y barba de un día. Lleva una bolsa de supermercado arrugada, guardando el tesoro oculto del almuerzo. Tiene cara de vivir oculto bajo su máscara.
Dos asientos a su derecha, destacan, relucientes y acordonados, el siguiente par de zapatos. Por el aspecto, podría casi olerse la “Fahrenheit” del repeinado cuarentón que las lleva. Traje de raya diplomática, el mp3 repleto de “Coldplay”, imaginando que, tal vez, con el bonus del año próximo pueda comprarse ese “X1” que tanto le gusta a su mujer. Su mirada no parece limpia, quiere creerse para lo que vive.
Así, uno tras otro en el vagón, mujeres, adolescentes, estudiantes,…. en todos y cada uno de ellos se llegaba al mismo punto de artificio o representación de un personaje. Hago el mismo ejercicio con mis gastados “Fluchos”, cumpliendo el mismo desencanto que con mis compañeros de paradas.
Al final del pasillo, me sorprenden unos pies descalzos. Levanto la mirada y veo la precariedad con la más auténtica de sus caras. En este caso, se ve lo que parece, por una vez………unos ojos auténticos. Quizá la única persona que sea consciente de la realidad vivida.
“Próxima estación: Argüelles”, comienza el sprint para llegar a la escalera mecánica……
3-II-2010
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