Enciendo la luz del cuarto de baño, abro el grifo y al mirarme en el espejo noto una sensación distinta al verme. Inicialmente no sabía, si había alguna luz fundida o si la tarima tenía un desnivel…. Tras descartarlo, percibo los muebles algo más grandes de lo habitual. Hago un repaso general a todo lo que se vé tras el reflejo; sólo observo a un hombre menguado; un par de centímetros quizá, pero lo suficiente como para sentir con más perspectiva lo que hay detrás de mí.
¡Ya estamos otra vez!, me vuelvo a hacer pequeñito dos o tres centímetros. La vez anterior ocurrió frente al espejo del ascensor de casa. Al pulsar el botón del cuarto noté que mi pulgar se posicionaba en el tercero. En aquella ocasión tardé más en darme cuenta de lo que me sucedía; pero ahora no. Ahora identifico perfectamente los síntomas.
Van siempre acompañados de los mismos duendes. Esos bichitos se instalan en las mismas zona del cerebro, aparecen normalmente tras las vacaciones de verano o de navidad. Reducen la columna vertebral unos cuantos milímetros y después se dedican cada uno a su función…
Uno de ellos lo llamo el «gallego», tiene un don especial por tufarme de morriña. Se encarga de hacerme sentir emigrante sin tierra, sacar la raíz, la idiosincracia y la esencia más pura de la infancia; Me plantea si estoy en el sitio adecuado, si ese lugar en el que estoy, lo he elegido yo, o si alguien o algo lo ha elegido por mí. Me cuesta unos tres días deshacerme de él. Cuando la rutina y una lista de la compra se interponen en mi camino, lo tengo casi aniquilado.
El «vinagre» es el duende de la desgracia, de la muerte, del tiempo que pasa. Mete el dedo en el reloj de arena, en el fin de tu seres queridos…siempre con los mismos interrogantes..»¿llamas lo suficiente?»»¿desde cuándo no los ves?»»¿por qué no eres más cariñoso?». A éste me cuesta más desembarazarme, pero finalmente, en una semana, le doy boleto…
El último, y al que también le tengo mucha rabia, es al «desmotiva». Viene con el rollo de si «te gusta tu curro» , «si ésto es lo que quieres ser en la vida», también te dice eso de «¿dónde te imaginas dentro de cinco o diez años?»…No suele irse con facilidad, la verdad…..renquea más; aparece también en primavera y en tardes de bochorno y calor….Doblegarlo me requiere más artimañas. Al final, sin saber cómo, yo creo que más que echarle lo dejo dormido durante una temporadita….
Al principio lo llevaba muy mal, me dejaban maniatado, grogui. Pero ahora les estoy cogiendo cariño, vienen y se van (se quedan «algo más lejos» diría yo)….y, sobre todo, pienso que si no los tuviera o viviera de la manera en la que existen, dejaría de ser muchas cosas.
A estas alturas no quiero dejar de ser nada….
11-I-2011

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