Tu simple soplido
me llena de huracanes,
tus lágrimas infantes
océanos de mis volcanes.
Tu mirada errante
la persigo en mis oquedades,
tus años vienen, pasan…
a mis canas hacen padres.
Tus ilusiones y anhelos
los riego entre azahares,
tu sendero lo adivino
sobre atalaya de desmanes.
Tú corriendo, yo despacio,
los dedos cruzan verdades,
tú revuelves los cimientos
de mi fondo y de mis mares.
Tú sonries, yo te guiño,
los bufones, de lunares.
Tus muñecos ya de baja,
esquivando los desvanes.
Tu descanso vive en sueños,
el mío en tus despertares,
tu mañana no madruga,
el mío… limpiando calles.
Tus años soplan velas,
mi ecuador ya en pañales,
tú vas abriendo compuertas,
yo voy cerrando los bares.
16-I-2011
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