luchan por lo perenne doblegando a lo efímero.
En la oscuridad, las bambalinas no existen,
el telón queda arriba y la función no se repite.
En la oscuridad, los infinitos se multiplican,
transcurren paralelos, sin rozarse, sin mirarse…
En la oscuridad, los poros en pecados sin confesión,
su penitencia caminando de espalda.
En la oscuridad, se engaña al mañana,
sin acudir al baile de máscaras.
En la oscuridad, los floretes no entienden la esgrima,
aprendices de cualquier oficio sin mosquetero.
En la oscuridad, sin acuse de recibo,
buzones de lo imprevisto, mensajeros perplejos,
bebiendo con ojos cerrados…

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