Es curioso, ¿sabes?, consigues congelarme la sonrisa, la mueca, los ojos brillantes; eres capaz de hacerlo en un instante, casi sin avisar. Te instalas en las meninges y sacas tu discurso: «que si la crisis finalmente te llegará», «que si dentro de dos años estaremos mucho peor», «que si te ves toda tu vida así»…Me vas metiendo en un callejón, sabes que no soy una mente básica y entro en él como un novillo en chiqueros.
Pienso que en lugar de un duende, eres algo químico, molecular que desencadena la reacción. Sólo puede doblegarte la fe en mí mismo. Siendo yo ateo, resulta que debo tener religión…
Cada vez me conozco más, pero recurro en mi historia a tu presencia. La observo en épocas de exámenes en la universidad, en los comienzos de mi experiencia profesional; doblegado sin creer en uno, siendo más ateo que nunca.
Parece que el nucleo se desintegra, pero no del todo…refrigeramos Fukushima, controlamos el riesgo…la radiactividad permanece.

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