Decir siento,
manifiesto de la lúgubre tendencia de lo inestable.
Decir siento,
escaparate de neón a precios de saldo.
Decir siento,
ecos eclipsados con miradas asonantes y desvíos a lo lejano.
Decir siento,
una dirección conocida nunca encontrada en los mapas.
Decir siento,
frontera de lugares remotos donde las fragancias se inhalan entre dientes.
Decir siento,
sin decir miedo,
mayor precio para dar sinceridad al destino.
2-XII-2001
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