Las malas noticias nunca vienen solas. El señor Trichet, recluido en su despacho del Banco Central Europeo, ha decidido subir un cuarto de punto los tipos de la eurozona. Seguramente ha observado repuntes de recalentamiento en algunas economías. Habrá visto que Alemania y algún que otro país nórdico van demasiado deprisa y conviene frenarles…Estará temeroso por una tendencia inflacionista en el precio del dinero, por la situación del barril de Brent y la inestabilidad en el Magreb.
Mientras tanto, en nuestra ignorada Portugal, el fado se canta con más vinho verde. Nuestra economía sumergida sigue ocultando nuestro aliento a desencanto y en Grecia, cada vez quedan menos cosas que no estén en ruinas.
Bueno, aún no me he presentado. Mi nombre es Xosé Bouzas, gallego de las Rías Baixas, y, aunque no muy conocido, soy presidente del Banco do Amor Europeo (BAE). En el día de hoy he bajado el “índice de amor interpersonal europeo”(I.A.I.E. en adelante) en un cuarto de punto. No me ha quedado más remedio.
Esta noticia no saldrá en la prensa, ni en las tertulias radiofónicas, y aunque saliera, permaneceríais incrédulos e ignorantes. No os daréis cuenta de lo que ocurrirá, ni siquiera sabréis si son malas o buenas las repercusiones asociadas a las fluctuaciones del I.A.I.E. Me trae sin cuidado. Las circunstancias me obligan a actuar. No puedo quedarme impasible, viendo como transcurren los acontecimientos a mi alrededor.
Todavía no os he explicado mi cometido en el BAE ni el significado del I.A.I.E. Es bien sencillo y también importante, al menos para mí. El I.A.I.E. determina el grado de amor de los europeos, la forma y manera en la que sentimos y mostramos ese sentimiento con los que nos rodean.
La bajada que aplico, a partir de hoy, no es demasiado significativa. Recibiréis menos muestras de cariño de vuestros seres queridos, saludaréis y os saludarán vuestros vecinos con menor efusividad. El número de sms, intercambiados con vuestras parejas, será menor, tendrá menos caracteres y una menor frecuencia de “tequieros”. Las llamadas a móviles disminuirán, en frecuencia y en duración. Follaréis algo menos, sin pagar me refiero. El impacto en la economía sumergida de este último punto no está regulada, pero intuyo que habrá un leve repunte.
Circunstancias parecidas, a través de otros actos, sucederán con vuestros familiares y amigos, e incluso con vuestras mascotas.
Seguramente no estaréis contentos y os preguntaréis por qué lo hago. Os puedo responder…A nosotros, los sufridores de la crisis, nos sobra amor, mucho amor. Todo lo contrario que esas “locomotoras nórdicas”. Ese cuarto de punto que bajo en el I.A.I.E casi no lo notaremos en el sur. La economía maltrecha nos ha llevado a aplazar bodas, prolongar noviazgos y hasta separaciones y divorcios. La inversión ha quedado en el corazón en lugar de en divisas.
En el norte el amor está de saldo, hay margen para casarse, separarse, agasajarse con caprichos entre seres queridos, dispendios…La bajada, la notarán más. Dejarán de saludarse en la escalera con los vecinos, se inundarán más de soledad. El cariño y las caricias casi no la tendrán, y el dinero no podrá comprarlas.
Puede que sea vengativo, yo lo llamo justicia…quizá sea “mi justicia”, quizá mi poder sea incomparable al que pueda dictar la economía, pero es así y punto.
Antes de terminar, he de comentarles que nuestros estatutos son muy rígidos con el régimen de incompatibilidades del cargo que represento. Las decisiones que tomo no pueden verse interferidas por circunstancias que viva en mi entorno. Tengo que ser honesto. Me veo obligado a dimitir del cargo.
Estoy enamorado.
8-IV-2011
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