Es cuestión de tiempo, sí…tarde o temprano llega…. Aunque dé vueltas en tu cabeza, acaba por ponerse delante, aparece fría y demoledora….»y a tí ¿de qué manera te gustaría que te recordaran?».
Si tienes la suerte de ser joven cuando estás frente a ella, es posible que te asalten los sueños de adolescencia,»un profesional íntegro, honesto, con sentido de la justicia, que su ejemplo quiera ser repetido, etc..». Todo está por hacer, la experiencia, el sosiego…menos la osadía.
En algunas circunstancias surge en plena efervescencia del corazón, en ese momento, la quimera de poder amar mejor que nadie. Puedes pensar que el recuerdo de esa entrega perdurará, trasvasará la historia y las fotos de carné. Estás convencido… «me recordarán con un enamorado y donado a la causa»….es irremediable no pensar otra cosa, feniletilamina a espuertas.
Cuando tienes hijos, la cosa cambia…Ahí no hay dudas, «nací para ser progenitor»,»¿cómo es posible que no me diera cuenta antes?»,»si es que… ¡es ésto!». Me gustaría que me recordaran por mi atención hacia ellos, los valores transmitidos, dejar en este mundo hostil un legado vivo…autónomos, pero vinculados por la sangre y la tribu. Parece que la respuesta ya es definitiva.
Pasas el ecuador, observas a tus hermanos peleando como tú por la vida, afloran los viejos amigos que has acompañado a lo largo del tiempo como historias vividas a compás. También te recompensas con la llegada de los nuevos, cuando piensas que nada va a sorprender al corazón con esos lazos, pero te encuentras de nuevo de «estreno». En ese momento, quieres que la semilla del cariño, la hermandad, no se pierda como las estelas tras los barcos. Quieres no perder tampoco esa partida.
Luego, el papel lo toman los nietos. Recuerdas el poso que hay en tí, tatuado, del recuerdo de tus abuelos. Multiplicado por la ausencia en el tiempo y por la mente infante. Ahora estás tú en el otro lado, te gustaría que sintieran lo que tú…
No me satisface rendirme siempre a la respuesta, mi recompensa está en las veces que me enfrento a la pregunta…..sigo sin tenerlo claro, no puedo quedarme con una sóla de entre todas ellas….
Cada vez pienso más en el espíritu de la macedonia…quiero comer fruta y que no me sepa a ninguna en concreto, o a todas a la vez, mejor dicho.
-¡Cielos!, ¿qué haces tú aquí?.
-Soy «otra pregunta».
-¿Cómo?, pero si ahora estaba con «y a tí ¿de qué manera te gustaría que te recordaran?».
-Ah sí…la conozco, tengo algo que ver con ella.
-¿Quién eres?.
-Soy «y tú ¿para qué crees que has nacido?».
-Esa es fácil….nací para amar.
30-IV-2011
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