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Un nuevo día, sigo descontento… Hasta hace no mucho vivía en ese letargo, plácido ante la sociedad civil que nos rodea. Sólo ramalazos que me cimbreaban reclamando un Pacto de Estado por la educación que mire a doce años vista, que se cambien unos valores sociales, de conciencia, de civismo, de ciudadanía…Ahora me siento indignado, casi de forma permanente.
Hace muchos años, un profesor de Teoría Económica comentó algo que se quedó grabado en mi memoria «Dos tercios de lo que es la identidad de un país se debe a la sociedad, el tercio restante corresponde a la política del Estado». En esa época, mi bisoñez, hacía que apuntara siempre a los políticos como culpables de los males, pasarles a ello la responsabilidad, el marrón, las culpas de todo lo que sucediera….en definitica «el problema SIEMPRE está fuera». He rellenado mi papeleta en la urna….

A partir de ese momento, y creo que no exagero, comencé a fijarme más en cómo actúa esa «sociedad», los políticos no dejan de ser parte de ella. Incluso pienso que votar a Berlusconi o Bush se debe, fundamentalmente, al deseo de ser «ellos» o «como ellos».

Pasan los años, ves el pacto no escrito entre la gente que te rodea que dice «yo no hablo de religión, de política ni monarquía», «soy apolítico», «los políticos son todos iguales»…Hay miedo al debate, puedes hablar y comprometerte con las injusticias, la violencia de género, el hambre en el mundo, la educación de los hijos, etc…(no deja de ser política, por supuesto). Pero la «otra política» parece desatar algo incontrolable en nuestra identidad que hace que las personas exploten dentro de un grupo, donde se comienzan a poner etiquetas.

Ahora pienso en esa carencia de no debatir sobre política. En Francia no existen esas barreras, se habla, se conversa, se intercambian opiniones, jóvenes y no tan jóvenes…

Parafraseando a mi tío…»España es el Quijote y el Lazarrillo de Tormes, además aquí no asaltamos la Bastilla….»

28-V-2011

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