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En tu instituto fui ruín testigo,
más que el triste y cómplice aspirante,
el que con los apuntes por delante,
para verano deja su castigo.

Donde aquel día me dijiste digo,
dijo Diego se quedó expectante,
sin opositar tu plaza vacante,
en el olvido quedaste conmigo.

Desde mi rincón de los olvidados,
revolviéndome de nuevo en el nido,
sin quererte engañar a los dados.

Sobre el roto lienzo del descosido,
dibujando tus pasos marcados,
coloreando lo que pudo haber sido.

18-VII-2011

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