Lo que muere por tí que resucita
tras esquinas ocultas de desmanes
sin ningún caso hacerle a los desvanes
que tu implacable porfía me habita.
La distancia esperando si vomita
boca muda de viejos charlatanes
sin plaza donde soplen huracanes
por todo lo que se da y no se quita.
Sin paraguas enfrente del espejo,
con la lluvia escurriéndose de nuevo
en verdades descalzas de complejo.
Tu oscuro callejón al que me atrevo
con disfraz de juglar en tu cortejo,
a cantarte de nuevo si te llevo.
15-VIII-2011
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