donde me escondo tu olvido en mis mares
en las oraciones que por soleares
de purgatorio se quedan mirando.
Cuerpo presente continuo rezando
por si de nuevo ya veo tus andares
hacia los santos perdidos de altares
que tus homilías no han ido olvidando.
Refugiado en mis relojes de arena
donde me cuento más noches que días
en los que miro tu luna más llena.
Recordando que te tuve y tenías,
nuestros bufones nos daban por buena
la risa cuando por mí sí morías.
1-XI-2011
.

Deja un comentario