Pedro, Juan y Luis coinciden todas las mañanas a la hora del desayuno en el Bar del Manco. Un día, el Manco les propuso a los tres que dejaran de quejarse de la situación económica, empezaran a actuar y a apretarse el cinturón. Podrían empezar con poco, ahorrar 30 euros al mes en aquellos gastos que puedan ser prescindibles.
Los tres miraron al Manco con cara de rareza, pero entraron al juego y comenzaron a pensar en qué podrían ahorrar. Pedro pensó en dejar de comprar el periódico y las revistas que formaban parte de su rutina diaria. Juan, poco amigo del autobús y de andar, se propuso dejar de coger el taxi cada dos por tres. Luis, no lo tenía claro y lo aplazó hasta otra ocasión.
Pasaron los días sin comentar nada en el bar, pero pasado un mes, El Manco les preguntó, «¿qué tal os ha ido?». Pedro empezó rápido, «pues fatal, encima de que no he leido, no he tenido faena en el taxi». Juan lo miró de reojo y casi sin dejarle terminar apostilló «me acuesto cansado todos lo días pero he dejado de vender cantidad de prensa, todos la miran por internet, debe ser…..». Luis, con cara seria, les dijo a los demás, «qué sepais que dejo de desayunar con vosotros, no puedo dejar de fumar».
Moraleja: lo que no se gasta, alguien lo deja de ganar.
19-VI-2012
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