Written by

Catorce estaciones para llegar a la oficina. En el vagón me pregunto si los zapatos reflejan parte de lo que somos. Unos mocasines llenos de polvo, un señor sentado, peinado despeinado, bigote entrecano, agarra con fuerza una bolsa de supermercado arrugada. A su lado, relucientes, el siguiente par. Con traje de chaqueta y pensando, seguro, comprarle un Q3 a su mujer. Uno tras otro, viviendo como pueden sus verdades de mentira. Mis zapatos tampoco me salvan. Al final del vagón, unos pies descalzos…. y la mejor de las tristes verdades. “Próxima estación: Argüelles”, comenzamos el sprint a la escalera.

3-XII-2012

Deja un comentario