En tu danza más sempiterna
sí me arrodillo tras tus pecados,
en tu más dulce canibalismo
donde sin postre tras tus bocados.
En tus silencios de mi naufragio
siempre se esquiva al abandonado,
tu verso suelto tras la maleza
donde se esconden los disfrazados.
En tus repliegues la artillería,
pólvora hambrienta tras su tocado.
Tu tregua eterna en mis rendiciones
de reo pendiente de su abogado.
En tus gemidos ya no hay más aire,
y tras los míos, equivocados.
En tus latidos donde hace sangre,
donde coagulan atormentados.
En tus camisas sin mis botones,
y tras mi ducha, cristal mojado.
En tu canasto mil ropas sucias
del barro seco del descalzado.
8-I-2014
Deja un comentario