Tierra media, territorios conquistados en la huidas hacia adelante, inertes, prestas para la siega de los rebeldes.
Tierra media, donde confluyen las mareas sin rompeolas, equidistantes, pacientes de tempestades tras la inclemencia.
Tierra media, de vaticinios predestinados, que revocan hacia la senda descrita en manuscritos apócrifos.
Tierra media, bajo el aroma de las colonias ocultas bajo el olfato que se rinde a las inercias.
Tierra media, de las raíces enredadas bajo adns, presas del inconsciente establecido, origen y fin de todo lo que algún día se tendrá que conocer.
Tierra media, esa que me espera al romper la madrugada de mis miradas al infinito, a ese horizonte tan vertical como el vértigo de los abismos.
Tierra media, cárceles huérfana de bises a bis, con mantas plegadas en el colchón junto a fundas por vestir a su almohada.
Tierra media, tierra nueva, tierra cruda, trémula, tierra de lluvias como heridas, tierra del despertar de los insomnes, tierra que linda con el refugio del mohicano.
4-IV-2014
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