Es un hábito como otro cualquiera. Algo que se hace sin pensar. Una liturgia establecida. Desvío en el kilómetro 268, carretera de Andalucía, pasado Despeñaperros. Paradiña del camino, ecuador del lejano Gadir.
Todavía no recuerdo cuando comencé con el ritual, quizá en un momento de cansancio de parar en gasolineras y de tomar montados de lomo resecos y bollería industrial. En este sitio el dinero no importa; bueno más bien importa la falta del mismo.
Se nota ya al aparcar, entre vehículos de alta gama, estaciono sin muchos complejos entre Q3s, X5s y Cayannes. Observo un Corsa….del que sale con su reglamentario reflectante el aparcacoches. Poco después comienzas a mimetizarte con la tribu, familias con querubines de Hiltfiger, acentos “de valladolid” o de traductor de google…..Hay manadas donde se aprecia que los calcetines del más pequeño hacen juego con el jersey del más mayor. Otras tribus manejan un perfecto inglés de Puerta de Hierro, “Beltrán!, keep off the grass”. Me impulsa a mearme sobre el césped pero los aseos con aroma a Hugo Boss ganan la partida.
Una vez en la barra puedes detenerte con las conversaciones cercanas. Mientras terminas el sandwich vegetal o el bocadillo de jamón, hay espacio para el submundo en extinción. Las comandas no atienden a peticiones de “una de jamón” sino “ ¿Sería tan amable de ponerme una de jamón, pero no paletilla, sino de ese que le dan a la gente importante que viene a estos sitios?”. A Joaquín le haría falta una tablet para grabar la comanda, pero después de 45 años allí y como buen vecino de Santa Elena, apunta rápido y recoge 6 vasos del mostrador.
Continuo mi aperitivo y detecto una conversación a mi derecha. “Eso no es piel, en seguida se nota por los tonos oscuros. Si tiene manchas oscuras ten la certeza que no es cuero auténtico”. A los 30 segundos descubro que están comentando la autenticidad de la chupa que llevo puesta. Una de mis últimas capturas de las rebajas de enero de C&A estaba siendo vilipendiada por el más alto tribunal inquisidor. Sólo quedaba la prueba del mechero para sentenciar su veredicto.
Termino de pagar, apuro las aceitunas, me vuelvo hacia el Alto tribunal que se presta a invadir mi territorio de barra abandonado…”Señoras, ¿ustedes que prefieren?, ¿verme en cuero o en polipiel?”.
Todavía no recuerdo cuando comencé con el ritual, quizá en un momento de cansancio de parar en gasolineras y de tomar montados de lomo resecos y bollería industrial. En este sitio el dinero no importa; bueno más bien importa la falta del mismo.
Se nota ya al aparcar, entre vehículos de alta gama, estaciono sin muchos complejos entre Q3s, X5s y Cayannes. Observo un Corsa….del que sale con su reglamentario reflectante el aparcacoches. Poco después comienzas a mimetizarte con la tribu, familias con querubines de Hiltfiger, acentos “de valladolid” o de traductor de google…..Hay manadas donde se aprecia que los calcetines del más pequeño hacen juego con el jersey del más mayor. Otras tribus manejan un perfecto inglés de Puerta de Hierro, “Beltrán!, keep off the grass”. Me impulsa a mearme sobre el césped pero los aseos con aroma a Hugo Boss ganan la partida.
Una vez en la barra puedes detenerte con las conversaciones cercanas. Mientras terminas el sandwich vegetal o el bocadillo de jamón, hay espacio para el submundo en extinción. Las comandas no atienden a peticiones de “una de jamón” sino “ ¿Sería tan amable de ponerme una de jamón, pero no paletilla, sino de ese que le dan a la gente importante que viene a estos sitios?”. A Joaquín le haría falta una tablet para grabar la comanda, pero después de 45 años allí y como buen vecino de Santa Elena, apunta rápido y recoge 6 vasos del mostrador.
Continuo mi aperitivo y detecto una conversación a mi derecha. “Eso no es piel, en seguida se nota por los tonos oscuros. Si tiene manchas oscuras ten la certeza que no es cuero auténtico”. A los 30 segundos descubro que están comentando la autenticidad de la chupa que llevo puesta. Una de mis últimas capturas de las rebajas de enero de C&A estaba siendo vilipendiada por el más alto tribunal inquisidor. Sólo quedaba la prueba del mechero para sentenciar su veredicto.
Termino de pagar, apuro las aceitunas, me vuelvo hacia el Alto tribunal que se presta a invadir mi territorio de barra abandonado…”Señoras, ¿ustedes que prefieren?, ¿verme en cuero o en polipiel?”.
21-III-2016
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