Saberme consentido tras tu cama,
me escondo con arrojo en un soneto,
midiendo en las lindes que me meto,
esclavo siendo libre con su ama.
Escala tras los muros y queda quieto,
escoltan sus alfiles a la dama,
el jaque que la mente no reclama,
sentido sometido sin tu veto.
Traduzco tus silencios con mi guía,
descifro entre las líneas tus novelas,
con premeditación y alevosía.
Enciendo candelabros de mil velas,
alumbro cada noche tras su día,
te digo por bajini ¡ay Carmela!.
6-X-2016
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