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Aspirando por ser el penúltimo funambulista con vértigo, agarrado en la barandilla a punto de dar positivo. Pasando el límite de velocidad tras la pértiga, sucumbiendo a dos palmos del suelo y a cientos de un cielo invertido en precipicio. La tortícolis con collarín permite de reojo mirarte en tu nube, disuelta mejor ante la luna, sin esperar al sol y dudando con llover. Pronóstico de chubascos para el ratón de Hamelín que la sigue, para darle la vuelta al paraguas, como el que recoge caramelos.
5/1/2020

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