Impaciente y más torpe la espera,
recompesa de un sueño entretanto,
En la ofrenda las flores al manto,
el milagro ahora es, y no era.
Estuviste intuyendo certera,
el derroche del cómo y el cuánto,
aprendiendo de nuevo esperanto,
el preludio de mil primaveras.
Nuestras pieles entrenan a solas,
olvidando el sufrir a destiempo,
hacía un rumbo que se descontrola.
En si saco ropa de entretiempo,
sólo escucho de fondo la ola,
ahora sé que no soy pasatiempo.
9-XI-2024
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