Y ahora tras las cartas destapadas, torpemente como el adolescente que se baja de la bici frenando con el zapato, se nos cambian las miradas que se adueñan del silencio y las palabras solo acompañan como pueden. Los ojos desprenden los precipicios, hacía un océano que bate contra las rocas y se nos queda la salitre en las comisuras.
Ahora que ya podemos esperar el cambio de hora, porque no importa si oscurece antes. Cuando busco las canciones que traduzcan, aunque sean, un porcentaje del nosotros.
Si se pliegan las pieles, y la sed que se bebe con la poción del druida, con la mezcla de licores y el respiro entrecortado. El punto del aparte o del seguido o del punto que se coma.
16-X-2024
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