Soy el mayordomo jugando en tu cluedo,
la cara más triste que una plañidera,
en nuestro epitafio no veo siquiera
firmado por ambos el quiero y no puedo.
Hasta última hora espero y me quedo,
con tal de tener tu cintura a mi vera,
redoblo la apuesta por esta quimera
que mata con duda antes que con miedo.
Puentes destruidos sobre la explanada,
residuos inertes reciclan lo dicho,
estando los dos en distinta manada.
Echando el pestillo en la tapa del nicho
barriendo con tiento la arena quemada,
sentirte de musa con que me encapricho.
13-IV-2025
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