De espaldas, dedo en el gatillo,
comienza del duelo la cuenta,
sabiendo que aún nos alimenta
dejarme el haber sido un pillo.
El rezo del ruín monaguillo,
tratantes de una mala venta,
me sabe tu chicle de menta,
te sale bailar por tanguillo.
Cuando giramos frente a frente,
tu reino dentro de un tebeo,
yo ser como el sastre valiente.
El patio ya no es un recreo,
las armas prestas firmemente,
las balas que sean de fogueo.
16-IV-2025
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