Te estuve viviendo esperando,
sin ver para nada el cortejo,
el réquiem de fondo sonando,
ahogando a mi yo más complejo.
No sé ya muy bien desde cuándo,
echabas de más a un tipejo,
que quiso cambiarse de bando
a un mar que se va en el espejo.
Silentes se quedan las horas,
eterno el marzo en el calvario,
sin pilas mi calculadora.
Recuerdo lejano y palmario,
liturgia que no nos devora,
la veda a mi lobo estepario.
22-III-2025
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