No sé ni porque te lo mando,
mis restos detrás de un soneto,
las ruinas donde me someto
vocero que anuncia su bando.
No entiendo por qué sigo andando,
enfilo gallardo hasta un veto,
el ciego esquivando su seto,
da igual si le están esperando.
Los versos que siguen fluyentes,
pulsión se derrama del vaso,
reclamo a todos mis videntes.
Probando a dormir hasta al raso,
chirrío de noche los dientes
te llevo de nuevo al parnaso.
16-IV-2025
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