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Destellos que aparecen sonrojantes
en curiosas profecías predicadas,
cuando un algo se estremece de la nada,
pareciera con sabor a lo de antes.


Lanzado desde un guiño como un guante
de la alcoba a medianoche iluminada,
se devuelve el bumerán como si nada,
corresponde candidato a ser amante.


Deshojando sin saber si margaritas
son de cócteles o pétalos de flores,
pensando en «lo que se da no se quita».


Esperando que se unan dos clamores
lo brindado en copitas chiquititas
y a mis ojos les dejo que me los robes.

IV-I-2025

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