Queda subir el telón, el cartel de no hay billetes, móviles apagados en modo avión. Después de las tardes de ensayo, ejercicios de dicción, correcciones de actores que aprenden su papel. Erratas de la memoria y tachones en algún renglón del entreacto.
Sin ensayo general y sabiendo improvisar para la noche del estreno. Lleno en la platea y palmas en el paraíso. Declamando las frases del papel que nos toca, cuando en la obra también cabrá el silencio. Un silencio, pero compartido, quizá con miradas o uno que respira.
El primer encuentro más imaginado, más recorrido, más presentado. Más olvidado con la intención de dejarlo en el improviso.
Un noviembre que parece el final de un caramelo de café, lento pero intenso.
Empezando el maquillaje, colgado el vestuario, el apuntador con presbicia y sin gafas, el atrezzo todavía sin encargar. Dáme agua que se seca la garganta y una rebequita por si hace frío o ninguna si hace calor.
4-X-2024
Deja un comentario