Ahora se acaba todo rasgado
y el dobladillo ya no se cose,
Malentendido escrito en morse,
barco no hundido y sí tocado.
En los cordeles y aún de mojado,
cuelga el piropo sobre su pose,
tanto si toca como si tose,
irrita y gruñe lo despojado.
En las molestias ocasionadas
se deja el rastro más irascible,
sin aprenderse las coordenadas.
Queda ya solo lo más terrible,
un epitafio, frases sin nada
y una resaca sin combustible.
20-II-2025
Deja un comentario