Cuando es compartido se convierte en salto al abismo de sus protagonistas. Tarde o temprano abrirán sus paracaídas. Cuando resurge tras una pregunta o respuesta, se es empujado desde el avión, en soledad, no suele abrirse cerca del suelo. Todo depende de quién sea el dueño del silencio y quién su vasallo, de quienes lo compartan o a quienes se someta.
15-III-2025
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