Acepto firmarte un tratado,
que el tiempo regale una vida,
prometo olvidar la bebida,
el cuerdo paciente y ajado.
Me vuelvo a galeras amado,
me aferro al remo sin medida,
ofrendas llevo a mi querida,
altar de oraciones nevado.
Recreo los mil y un momentos,
me vuelvo de pronto cabal,
releo de pronto tus cuentos.
Lo firmo todo sin aval,
me quedo los días atentos,
que sigas oyendo a Ruibal.
I-III-2025
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