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Y no fuiste tú

ese ser,

vislumbrarte nada más.

Un destello,

artificio efervescente,

baliza en lo siniestro.

Deslumbrante,

inconsistente,

estrellada,

Perseida en febrero.

Quemarme con tu estela,

olor a quemarropa,

sabores de velas y vinilos.

Mas entre todo,

hubieron sonidos y sabores,

frecuencias sordas,

decibelios aplacados,

torrentes licuados en ramblas.

Resaca de mil migrañas,

cabezas bajo almohadas,

decúbito supino,

la lucha del reptil,

andar de babosa,

medias-tardes de infinitos,

premeditación…

alevosía…

sin nocturnidad…

Madrugada impronunciable,

homínida, ommínora,

sublevada frente al vegano,

frente a la jungla macrobiótica.

Retirada casi indigna,

estrellado en los pasillos,

de reojo mascullando,

con la sombra derretida,

en las luces cenitales,

sin la tregua sobrevenida.

El desierto hasta tu lago,

más calor en tu osadía,

más frío con mis zapatos.

21-X-2025

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