Aunque se ciernan las noches de duelo
y entre la niebla, perdido en quebranto,
suelo salvaje de barro y de llanto
no permitamos los rostros con velo.
Ciénaga horrenda lejos del consuelo
sin saber uno ni el cómo ni el cuánto
le rezo a tu efigie hasta en esperanto
con tal de estar tras la nube en tu cielo.
Suerte me esquiva, retumba callada
en callejones donde se me olvida
y no me encuentra la madrina y su hada.
Cuando sin mapas estando perdida
pruebas de todo hasta un poco de cada
y entre consumo se va media vida.
2-XI-2025
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