El fin no es fugaz,
es una huella
se horada
y queda en los pendientes.
No es un punto singular,
ni en el tiempo ni espacio.
No hay fin, hay presencia,
remanente,
ingrávida entre queridos,
entre admirados por el ser,
en el tributo permanente,
de lo vivido y por vivir,
estando y sin estar,
revivir y representar.
Es la suerte del vivir,
del conquién,
del significado de las cosas.
Del llevarnos en la mochila,
los víveres, los nutrientes
que fueron y serán,
en este extraño universo
24-XI-2025
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