Antes de que siga,
que me funda en tus volcanes,
en esa lava tan turgente,
iluminada,
hilo incandescente,
rugiente y gélido.
Decidamos si lo nuestro,
es merecido designio.
Menos fuerte que debido,
más pensado,
menos veneno que su dosis.
Más ausente que eficiente,
más de menos.
Una razón,
que reconforte,
que fulmine,
que resuelva el final en su fórmula.
Una cuenta cuasiexacta,
sin dobleces y con dudas de juguete.
Senda clara, divergente y precisa.
Un doquier sin las pupilas,
una carta bajo la manga,
sepultada por su magma,
orillada por su miedo.
Dos sin par
y el impar…indivisible.
Cuenta que no sale a cero,
el acero oxidable de puñales,
sangre espera a su reguero,
a su estropicio,
en espera de la gota,
que en el fondo del tapete,
caiga inerte y se respete,
lo destiña
y se quede en el recuerdo.
15-XI-2025
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