Written by

Ayer sábado estábamos hablando de la finitud. Inicio y fin de las cosas. Emociones que van y vienen, transitan. La muerte como algo cotidiano e inherente. Hoy, domingo, como otro cualquiera. Entrenar en el gimnasio, algo que ya se hace por el cuerpo, por la mente o por activar un cóctel químico cerebral, natural. En el fondo somos alquimistas que a base de fondos, dominadas, mancuernas y putos saltos al cajón, intentamos dar con las proporciones exactas. Igual que manejar probetas y controlar la sinapsis. Serotonina, dopamina, ¡cuarto y mitad, eche lo que haga falta!. Todo en un microsegundo, un mal gesto, careto contra el suelo y siniestro total de muñeca izquierda. En la vida hay que coger los trenes, pero sobre todo los de aterrizaje. Se piensa ¿por qué a mí? ¿y por qué no?. Vivimos en lo furtivo, pero tenemos licencia para la catástrofe. Me van a poner una placa, le pregunto al doctor que si va a ser base, ¿Cuánta memoria tiene? póngame un Nvidia, pero por favor que sea sana. Observó el yeso blanco, quiero que mis amiguitos en el cole me lo firmen con rotu, dibujen banderas piratas, tías en pelotas y pollas gigantes. El prota de cuarto de EGB. Es domingo, es otoño, soy un guerrero…de la galaxia de Hortaleza. Salud y Carnaval.

5-X-2025

Deja un comentario