Y sentaste tú,
tus labios agrietados
de comisuras picantes
de susurrar
de besar hacia los muros.
Y cerraste tú,
los ojos somnolientos
de almohadas arrugadas,
de cloro de piscinas,
de salitre de decepciones.
Y escuchaste tú,
los murmullos de escaleras,
de afrentas de malos amantes,
de reproches con dinamita.
Y caminaste tú,
sobre las aceras en obras,
de botines con rozaduras,
de calcetines que escuecen,
rumbo a la siguiente cita,
a la nueva retrospectiva,
a la búsqueda de un nuevo
mensaje en la botella.
19-III-2026
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